
Si algo ha reflejado el movimiento del 15-M, ha sido su carácter pacifista, su no violencia. La protesta, la indignación, la reclamación de Democracia Real Ya, es para todos, no solo para nosotros y si somos demócratas también debemos respetar a los que piensan distinto a nosotros.
Lo visto ayer en Madrid, el acoso al Alcalde, y lo visto hoy en Barcelona, el acoso, insultos y agresiones a los parlamentarios también son motivos para indignarse.
Sabemos que solamente son un grupo minoritario, que la mayoría del movimiento de indignados somos absolutamente pacíficos, pero si no podemos controlar a esa minoría, evitar que provoquen a las fuerzas de seguridad, aislarlos de las manifestaciones, tendremos que plantearnos si merece la pena seguir con las protestas en las calles o buscar otras formas de mostrar nuestra indignación.