
Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a todas las personas con las que me he cruzado en este tiempo, a quienes, en algún momento, han formado parte de mi vida. De cada una he aprendido algo, y ese aprendizaje me ha acompañado en mi camino. Especialmente en estos últimos 15 años, en los que me he implicado políticamente defendiendo aquello en lo que creo: las políticas verdes, la ecología política y el convencimiento de que en ellas se encuentran muchas de las respuestas a las crisis interrelacionadas y superpuestas que vivimos.
Un agradecimiento especial a todas las personas que han formado parte de las dos corporaciones municipales anteriores a la actual. A pesar de las diferencias políticas, compartimos buenos momentos, siempre con el objetivo común de mejorar la vida en Logroño. La política, cuando se entiende como vocación de servicio, permite trabajar juntas más allá de las ideologías.
También quiero dar las gracias a todas aquellas personas que, por motivo de mi cargo como concejal, compartieron conmigo una parte de su vida: asociaciones vecinales, casas regionales, colectivos de todo tipo, grupos ecologistas, periodistas, personal del Ayuntamiento y de empresas contratadas, y, en general, a los vecinos y vecinas de Logroño. Cada conversación, cada encuentro y cada proyecto me han ayudado a conocer mejor esta ciudad, sus inquietudes y sus retos, enriqueciendo mi experiencia tanto profesional como personalmente.
Me marcho con un profundo cariño por esta tierra y su gente, pero también con algunas preocupaciones. Hay cuestiones que me dejan un regusto amargo y que confío en que, con el tiempo y el compromiso de la ciudadanía, puedan cambiar.
Desde mis años como concejal de Medio Ambiente, me queda la espina de no haber tenido el tiempo suficiente —o quizás no haber sabido transmitirlo de forma adecuada— para que la mayoría de la ciudadanía de Logroño entendiera la importancia de la naturalización urbana. Dejar que el césped crezca un poco más, que los alcorques se llenen de flores —sean sembradas o espontáneas—, o evitar podas agresivas, son medidas fundamentales para favorecer la biodiversidad. Una biodiversidad imprescindible para nuestra salud, tanto física como mental.
Otra preocupación es la entrada de la ultraderecha en las instituciones riojanas, incluido el Ayuntamiento de Logroño. Lo lamento profundamente y espero que la ciudadanía logroñesa y riojana tome conciencia de que con personas intolerantes, retrógradas y negacionistas no se puede avanzar. No se les puede dejar espacio, porque en cuanto tienen la menor oportunidad, atentan contra las libertades y derechos que tanto esfuerzo ha costado conquistar. No podemos permitirnos retrocesos.
Y, finalmente, la división en la izquierda. A la izquierda del Partido Socialista, hay quienes, lamentablemente, prefieren conservar su pequeña parcela de poder antes que permitir que otras personas destaquen o lideren. Basta con mirar atrás: siempre que ha habido una posibilidad de unión, ha acabado rompiéndose por los mismos motivos, protagonizada por las mismas personas, aunque con distintas excusas, y, por supuesto, culpando a los demás. La izquierda debe entender que solo superando viejos esquemas y personalismos será capaz de afrontar los desafíos actuales y construir un futuro más justo y sostenible. Es tiempo de nuevas formas, nuevos liderazgos y menos egos. A buen entendedor, pocas palabras bastan.
A pesar de estas sombras —que espero se disipen con el tiempo— me marcho con el corazón lleno de gratitud. Estoy seguro de que Logroño seguirá avanzando gracias al esfuerzo de su gente. Me llevo recuerdos imborrables, amistades y experiencias que siempre llevaré conmigo.
Como decía al principio, vuelvo a mis orígenes, a la ciudad donde nací, y a la tierra donde comencé a manifestarme contra las centrales nucleares y las guerras. Desgraciadamente, es posible que, cincuenta años después, me toque volver a hacerlo. Las fuerzas físicas no son las mismas, pero la firmeza de mis convicciones sigue intacta.
No es un adiós, sino un hasta pronto. Pamplona me espera, pero Logroño siempre será una parte fundamental de mi vida. Gracias por todo lo vivido y compartido. Seguiremos encontrándonos en el camino.
Publicado en Nuevecuatrouno el día 30 de abril de 2025: