Constitución del 78

Soy una, de la minoría de personas de pudo votar la Constitución del 78, si, tenía 25 años recién cumplidos, me había casado en junio de ese mismo año y los tristes sucesos de los sanfermines del 78, me pillaron de viaje de novios en Venezuela. Si, en Venezuela, pero no la de Chaves, ni la de Maduro, era la Venezuela de Carlos Andrés Pérez, en su primer mandato, la Venezuela del “Bipartidismo” y la Venezuela de la miseria para muchos y la “Gran riqueza” para unos pocos.

La Venezuela de los “ranchitos”, chabolas en todas las faldas de los montes que rodean Caracas, donde a los dirigentes internacionales se les hacía aterrizar de noche, para que no se viese la miseria, pero si las luces, que daban una imagen entrañable y menos dura que la realidad. La Venezuela de la “inseguridad” donde, por recomendación de mi familia, no debía circular andando libremente por las calles, solamente en “carro” y donde solamente fui robado por la “Policía” con una pequeña “Mordida” para no acabar en la cárcel, por haber sobrepasado levemente la raya de un semáforo. ¡Más vale que estaba avisado! Y solamente me robó unos pocos “Bolivares” de los de a 25 ptas. La Venezuela donde se me ocurrió pedir a un grupo que estaba tocando la guitarra y cantando canciones típicas, si podían tocar “La Muralla” y tuvieron que salir en mi defensa, venezolanos armados, que me acompañaban, ya que me querían “rajar”. En fin, eso también era Venezuela.

Las noticias que en esos días de los sucesos de “San Fermín” nos llegaban a Venezuela, no eran nada tranquilizadoras, se hablaba de estallido de guerra civil. La verdad es que se llevaba unos años bastante ajetreados en Pamplona y en otras partes del Estado desde la muerte de Franco. Los sucesos de Vitoria, Montejurra y sobre todo desde mayo del 77, con la Semana pro amnistía, la verdad es que de tranquilidad, nada de nada. Mi familia, la que vivía en Venezuela, me decía que no regresase a España, hasta esperar acontecimientos, pero el estar lejos te hace ver las cosas como no son, así que volvimos, tal y como estaba previsto.

Celebramos en septiembre los sanfermines que se se habían suspendido en julio y la verdad es que mi recuerdo es de “Los mejores sanfermines de la historia” incluso nos acompañó el buen tiempo.

Pero a lo que iba, en diciembre tocaba ir a votar si se aprobaba el texto constitucional, ¡Que dilema! ¿Como no íbamos a querer dar un paso adelante? pero… ¿Nos lo creemos de verdad después de todo lo que estábamos pasando? Tampoco íbamos a votar en contra, como los reaccionarios y franquistas, que todavía existían, como el mismo Aznar, recuerden sus artículos en  el Periódico La Rioja, llamando a votar “No” a la Constitución. ¿Que hacer? Para mi, no quedaba otro remedio que la abstención y así lo hice.

De todas formas el motivo de escribir hoy, 6 de diciembre de 2016, es que ya es hora de reformar esta Constitución, que no ha sido votada por la mayoría de la ciudadanía que a día de hoy, viven, sienten y padecen, esta España nuestra o suya.

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